Entre viñas y lenguas, un paseo por Alsacia.

Texto y fotografías de Marta Berdayes. 
 
Alsacia ha estado, durante más de 2.000 años atrapada entre dos grandes civilizaciones, y esto no siempre ha resultado fácil… este pequeño rectángulo de tierras fértiles con ríos, bosques y montañas a menudo ha suscitado conflictos.. 
 
La historia de Alsacia es compleja y apasionante, y el pueblo alsaciano destaca por su capacidad para crear, reaccionar, encajar los golpes y mantenerse optimista cuando todo va mal, es lo que los historiadores alemanes han denominado “el humor del colgado”. Durante la mayor parte de su historia ha sido una región fronteriza, lo que permite entender el papel desempeñado a lo largo de los siglos por el Rin y los Vosgos: durante el Imperio romano el Rin supone el límite natural con los germanos; desde el siglo V los Vosgos forma una frontera cultural; entre 1697 y 1870 el Rin es barrera política y aduanera; entre 1871 y 1945 experimentó cuatro cambios de nacionalidad. La frontera es una seña de identidad cultural, que se atenuará a lo largo de los años 50.. 
 
Y como es evidente, la historia de su lengua no es menos compleja. El establecimiento de la lengua germánica en el territorio alsaciano coincide con la caída del Imperio Romano en el siglo IV, cuando los alamanes se instalaron masivamente en el margen izquierdo del Rin, hasta entonces débilmente poblado por romanos y por celtas. Una segunda ola de inmigración por parte de los francos llegó un siglo más tarde, más al oeste que sus predecesores. Se instaló entonces una frontera lingüística a lo largo de los Vosgos entre los alsacianos y el resto del hexágono, que hablaba una lengua latina. A esto le siguen casi 1.000 años de una especie de monopolio de la lengua alemana en Alsacia, en forma de dialecto germánico. Tanto el francés como el alemán fueron lenguas de enseñanza en diferentes momentos de su historia, y han convivido con los dialectos alsacianos, suponiendo en muchos casos, un factor de segregación social.. 
 
El alsaciano (Elsässisch o Elsässerdeutsch) es el dialecto o conjunto de dialectos alemánicos tradicionalmente hablados en Alsacia, pero hay que señalar que el término alsaciano para referirse a la lengua nació en 1871 en los medios nacionalistas franceses que no aceptaban la pérdida de Alsacia en beneficio del Imperio alemán.. 
 
Ciertos topónimos son la única huella lingüística de la ocupación de la región por poblaciones pre-célticas, célticas y romanas que precedieron a los alamanes y a los francos, como por ejemplo nombres de montañas: Vosgos del latín Vosegus (dios celta de la caza y el bosque); Donon del celta dunum (lugar elevado); Argentorate del celta argent (ciénaga) y rate (fortaleza), que se transformó en Strateburgo o Stratiburgo, de las palabras latinas strata (extensión de terreno) y burgus (reagrupación de casas); Colmar del latín collumbarium (palomar); Mulhouse del latín molinum, transformada en Mol o Mil y posteriormente en Mühle, y de la derivación del latín casa a haus, siendo su topónimo ancestral Milhusa.. 
 
Testimonio del periodo pre-germánico son los nombres de los hidrónimos: Rin, Aar, Thur, Ill, Bruche, Morder…. 
 
El yidis o judeo-alsaciano incluye gran número de palabras hebreas que han influido en el alsaciano, como por ejemplo massel, del hebreo massâl (suerte), o röjes del hebreo ragas (cólera).. 
 
El galorromano se ha conservado en varias comunidades del Alto Rin y del Bajo Rin, y pertenece al territorio del dialecto de los Vosgos, cuyo léxico se deriva básicamente del latín, aunque posee algunas influencias del germánico, como haks (bruja), tringuelt (propina), o spatz (gorrión). Hay que decir que cada localidad tiene su propio dialecto.. 
 
Actualmente hay clases bilingües desde el jardín de infancia y el alsaciano se enseña en las universidades populares desde hace más de 30 años. El alemán común no influencia al dialecto alsaciano, pero sin embargo, el léxico francés está asimilado por el dialecto desde hace siglos. Aunque es la pronunciación del alsaciano la que influye en el francés, dando un acento que acomplejaba a los alsacianos emigrados a otro lugares de Francia. Esta pronunciación particular, así como la existencia de expresiones particulares, debidas a la traducción literal de ciertas expresiones germánicas y alsacianas, han dado lugar al fralsaciano, un francés coloreado con expresiones y tonalidades alsacianas. También se produce un fenómeno denominado switching, que hace referencia a la situación de bilingüismo que alterna la lengua francesa con el dialecto regional.. 
 
Finalmente, el dialecto alsaciano tiene una gran desventaja, y es la ausencia de unidad fonética y ortográfica, y la variación tan fuerte de pronunciación que se da de una parte a otra de Alsacia. La unificación gramatical también supone un problema, aunque ha habido varios intentos bastante fructíferos.. 
 
Y como cualquier otra lengua, el alsaciano no es más que un medio para comprender el pasado, aclarar el presente y percibir el futuro, ¡no es más que eso!

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