«El Niño».

Texto y fotografías de Fco. Javier Pedrosa. 
 
En climatología se conoce como “el Niño” a un fenómeno climático de carácter cíclico originado en el Pacífico Sur y dependiente de variables atmosféricas y oceánicas. 
 
El curioso nombre que recibe se debe a que los conquistadores y exploradores españoles en Ecuador y Perú se percataron de la existencia de una corriente de aguas cálidas que se dejaba sentir durante las fechas navideñas (A. Gil Olcina y J. Olcina Cantos). También se atribuye la utilización de dicha denominación a los pescadores peruanos que desde tiempos remotos conocen la ausencia de pesca durante las mismas fechas frente a las costas de su país, situación que se ve acompañada de toda una serie de alteraciones ecológicas temporales en la misma zona. 
 
Este fenómeno climático es de extrema complejidad, hasta el punto de que aún a principios del siglo XXI y tras ser recogidos datos analíticos de fundamental importancia durante los últimos episodios más intensos todavía se desconocen algunos aspectos de su origen y las dimensiones de sus consecuencias a nivel planetario. Incluso las diferentes denominaciones que recibe el fenómeno propuestas por los diferentes tratadistas llegan en ocasiones a complicar la comprensión de este aún más. 
 
Entre otras cuestiones “el Niño” está asociado a la conocida oscilación térmica y barométrica existente entre ambos extremos del Pacífico Sur, de ahí que se hable de fases positiva (Gráfico 1) y negativa (Gráfico 2) de la Oscilación Sur. Serían Walker y Bliss quienes en 1924 adoptaran este término (“Southern Oscillation”) para referirse a un fenómeno a gran escala caracterizado por un balanceo en la diferencia de presión atmosférica entre oeste y este del océano Pacífico tropical. Las fases negativas, o con índices de valores negativos, corresponden a presiones anormalmente bajas en el sector oriental del Pacífico tropical, y viceversa. 
 
Habitualmente el anticiclón dinámico y semipermanente del sureste del pacífico se encuentra sobre la isla de Pascua quedando el sector occidental del Pacífico bajo la influencia de bajas presiones. Dada esta situación sinóptica y teniendo en cuenta el flujo de vientos geostróficos intercambiadores de energía entre altas y bajas presiones (de las altas a las bajas) se confirma la actividad de los vientos alisios que a través de un pasillo ecuatorial desplazan las aguas superficiales del océano Pacífico desde las costas sudamericanas hacia el norte de Australia permitiendo la vigorización de la corriente de Humboldt y que afluyan a superficie (upwelling) aguas frías muy favorables al desarrollo de la vida planctónica. La llegada de aguas cálidas al Pacífico occidental (Gráfico 3) trae consigo un aumento de la temperatura (superior a 28º C según José Jaime Capel Molina) de estas y la subida del nivel del mar en ese sector del océano obteniendo como consecuencia una intensa convección. Todo ello correspondería con índices de valores positivos en la Oscilación del Sur. 
 
Pero los vientos alisios del este tienden a debilitarse e, incluso, a colapsarse cambiando entonces su rumbo y soplando del oeste hacia las costas sudamericanas llevando consigo las aguas superficiales del océano Pacífico anormalmente calentadas hasta encontrarse con las costas de Ecuador, Perú y norte de Chile (Gráfico 4). Esta situación se correspondería con índices de valores negativos dentro de la Oscilación Sur y con el conocido fenómeno de “El Niño” que traería como consecuencia al espacio citado una inestabilidad atmosférica impropia de las regiones afectadas en esa época del año. 
 
Las consecuencias del fenómeno se suelen hacer notar en las costas peruanas más que en cualquier otro lugar. Las aguas calientes que pueden acabar anulando el efecto de la corriente de Humboldt impiden la presencia de fitoplancton del que se alimenta la anchoveta. Miles de aves marinas mueren y otras migran con la intención de sobrevivir. En cambio, los costeños peruanos disfrutan de días de abundancia puesto que las lluvias, si no son demasiado fuertes y/o voluminosas como para hablar de desastres naturales, suelen ser beneficiosas para las tierras cultivadas de dicho sector sudamericano. 
 
El último episodio de “El Niño” se ha dado en el verano 2009-10 para el hemisferio sur. La Administración Oceánica y Atmosférica Nacional de los Estados Unidos (NOAA) ya se percataba del calentamiento generalizado (al menos 1ºC con respecto al mes de junio) de las aguas superficiales del océano Pacífico en zonas centrorientales de latitudes ecuatoriales en el mes de julio de 2009. Era el Departamento de Estado del país americano quien lo hacía público el día 30 del mismo mes, y adelantaba que las condiciones impuestas por “el Niño” se prolongarían durante varios meses influyendo en el clima mundial. 
 
Aunque también hay que contar con otros factores, como la Oscilación del Atlántico Norte, para la gran mayoría de meteorólogos y climatólogos “El Niño” acarrea consecuencias en diferentes partes del planeta. Por ejemplo, en Patagonia el verano del 2009-10 ha sido anormalmente fresco y con escasez de cielos despejados. Esta situación se ha podido percibir a través de actividades tan propias de la actualidad patagónica como el turismo: Unai y Oscar (Fotografia 1) pasaron más de treinta días en el campamento Torres (Parque Nacional Torres del Paine, Chile) esperando una ventana de buen tiempo que les permitiera realizar una aproximación segura y certera a la base de las paredes donde daba comienzo la vía que habían decidido escalar. Tuvieron que abandonar el lugar sin éxito. Tampoco pudo ser escalada ninguna vía en el famoso Cerro Torre y muy pocas en el macizo del Fitz Roy, ya en Argentina, debido al tiempo ciclónico que propició la precipitación de nieve que cubrió las partes somitales de la primera cumbre (Fotografía 2). 
 
Pero, sin poder asegurar una relación directa y pudiendo tratarse tan sólo de una coincidencia, también se han presentado circunstancias meteorológicas con consecuencias dramáticas e incluso trágicas en diferentes lugares del mundo durante el mismo periodo. En Europa se producían inundaciones a lo largo de la primera mitad del año 2010 en países como Francia, Polonia o España con importantes pérdidas materiales y económicas y varias vidas humanas (19 muertos en Francia según elpaís.com). En Asia, Pakistán y China han sufrido recientemente importantísimas inundaciones debidas a las lluvias torrenciales que han afectado un sector interior del gran continente. Según la BBC, 700 personas habrían muerto en China debido a un masivo desprendimiento ocasionado por la acumulación de agua. 
 
En la costa Noruega, el verano está siendo especialmente anómalo en lo que se refiere a horas de insolación. Hasta la fecha, la estación se ha caracterizado por la presencia de cielos cubiertos y la abundancia de lluvias. 
 
Si “El Niño” está detrás de estas catástrofes naturales o no es algo que aún desconocemos. Podría ser que influyera en ellas o solamente en parte de las mismas pero también podría averiguarse dentro de poco que no existe relación alguna entre el fenómeno climático desarrollado en el Pacífico tropical y lo sucedido en los sectores de la atmósfera que afectan zonas tan dispares y lejanas del “foco principal”. En cualquier caso, casi todos los especialistas están de acuerdo en que es una parte importante del sistema climático terrestre.

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