Colores de Puerto Natales.

Texto y fotografías de Fco. Javier Pedrosa. 
 
El color es una propiedad de los cuerpos sólidos, líquidos y gaseosos que depende de las características físicas y químicas de éstos y de las condiciones lumínicas que los afectan: luz directa, reflejada o refractada, intensa o tenue, fría o cálida, etc. Baste decir esto para asegurar que el color es a su vez una variable a tener en cuenta en la labor interpretativa de los paisajes cuando estos se consideran la manifestación estética y configuración morfológica de los hechos geográficos. Debido a que se trata de una de las características más notables de los elementos que conforman el aspecto de la superficie terrestre el color tiene una importancia capital en los estudios que geoface.es propone y promueve. 
 
Los colores de los paisajes naturales dependen principalmente del roquedo, de la vegetación y de las condiciones meteorológicas pero cuando las actividades humanas han dejado huella en el paisaje éste puede presentar numerosas variantes en el color y múltiples combinaciones de éstas. En este sentido, son los paisajes rurales y urbanos los que muestran un mayor atractivo ante la mirada de observadores y científicos. 
 
Puerto Natales, en Chile, es un buen ejemplo de esto que decimos. La sencillez de su emplazamiento, lo regular de su plano urbanístico (calles que cortan otras calles en perpendicular formando ángulos de 90º y dando lugar a las “cuadras”) y la repetida presencia de estructuras arquitectónicas similares (viviendas unifamiliares, edificios de dos plantas, aceras de hormigón, etc.) contrasta con la compleja textura del paisaje (diferentes materiales de construcción) y la variedad de colores presentes en éste (revestimiento exterior). 
 
Son ventanas, puertas, fachadas las superficies tratadas y dispuestas de una manera propia. La madera se mezcla con el metal y los materiales industriales. Los tonos mates de los materiales naturales se mezclan con amarillos, verdes, azules, rojos, especialmente brillantes y de carácter más industrial. Las superficies oxidadas y los edificios peor cuidados o abandonados incorporan tonos intermedios. 
 
Las puertas grandes y pequeñas, las ventanas numerosas o ausentes, cerradas o abiertas, sin decoración o con ella, así como las cubiertas de los edificios introducen matices en el paisaje urbano que no deben ser obviados por el paseante. Entonces, Puerto Natales se revela frente al visitante como un entretenido e interesante mosaico de colores encumbrados por la naturaleza patagónica. 
 
Y así, el color y la textura en el paisaje urbano de Puerto Natales convierten a la población en un destino atractivo y fácilmente consumible como no habíamos imaginado anteriormente, digno de ser considerado por el valor de su paisaje plenamente cargado de cualidades culturales y siendo tomado como parte constituyente y muy importante del legado histórico de las comunidades humanas del extremo meridional del país chileno.

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