La península de Varanger
En el extremo nororiental de Europa, donde el continente se abre al mar de Barents y la naturaleza del Ártico marca el ritmo de la vida, se extiende la península de Varanger. Este territorio remoto del norte de Noruega es un destino privilegiado para los amantes de la observación y la fotografía de fauna y paisaje, un lugar donde el medio natural se muestra en estado puro y a gran escala.
Varanger ofrece una combinación única de tundra ártica, acantilados costeros, fiordos abiertos y extensas mesetas barridas por el viento. La luz, siempre cambiante, especialmente durante la primavera y el verano, transforma el paisaje en un objeto de deseo para cualquier fotógrafo, con cielos amplios, contrastes suaves y horizontes casi infinitos.
La península es también uno de los enclaves ornitológicos más importantes de Europa. Colonias de aves marinas se concentran en sus costas y acantilados, mientras que en el interior es posible observar especies árticas adaptadas a condiciones extremas. Renos, zorros árticos y otras especies del lejano norte completan una selección fascinante, perfecta para la fotografía de fauna en libertad.
Viajar a Varanger es adentrarse en un entorno silencioso y salvaje, donde la presencia humana es discreta y el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Esta es una experiencia pensada para quienes buscan inspiración, paciencia y una conexión profunda con la naturaleza, cámara en mano, en uno de los paisajes más auténticos y menos explorados de Europa.

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Jorge Jaúregui, nacido en Avilés (Asturias) en 1967, ha sentido fascinación por la naturaleza desde su infancia. Desde muy joven exploraba la costa y montaña asturianas con guías de aves y prismáticos adquiriendo así amplios conocimientos en todo lo que respecta a la fauna y el medioambiente, para licenciarse en Biología en 1993, en la especialidad de Zoología.
A los quince años adquirió su primera cámara réflex, fusionando así su pasión por la naturaleza con la magia de la fotografía y, años después, colaboró con distintas revistas especializadas, siendo su trabajo más destacado en aquella época una investigación y trabajo fotográfico de cinco años sobre el poni asturcón, culminando con la publicación del libro «Asturcones» en 1995, donde participó como coautor.
En 2007 se sumergió en la tecnología digital, estrenando su nuevo equipo en un viaje de dos meses a la Patagonia argentina, especialmente a la península Valdés. Desde entonces la fotografía de fauna salvaje y paisajes se convirtieron en algo más que una afición.
A partir de 2008 comenzó un largo trabajo fotográfico en el Parque Natural de Somiedo, tratando de captar los distintos valores de ese espacio tan especial. Fauna, flora, paisaje y etnografía fueron plasmados en el libro «Somiedo esencial», publicado en 2023. Su vinculación y conocimiento de este territorio le llevaron más allá y, en 2015, fue cofundador de la empresa de experiencias en la naturaleza «Somiedo Experience», por lo que durante años ha estado guiando grupos de personas en estas montañas asturianas. Avistamientos de fauna (especialmente de oso pardo cantábrico), rutas, vivacs en plena naturaleza y trabajos como guía de fotógrafos han sido su rutina durante casi una década.
En los últimos años ha desarrollado su pasión por la fotografía, además de en Asturias y otros lugares de España, en varios países africanos como Zambia, Tanzania o Guinea Bissau, y siempre con la misma intención: captar con la cámara la belleza del mundo natural. Hoy por hoy es profesor de Biología.

Javier Pedrosa comenzó a entender y amar la naturaleza cuando todavía era un niño gracias a los viajes realizados con su familia, que tenían por objetivo las montañas asturianas y europeas. Desde muy joven ha sentido el pálpito de la exploración y la aventura, así como la necesidad de comprender el entorno a su alrededor, por lo que pronto tuvo la necesidad de saber interpretar los paisajes asturianos, algo que posteriormente se convirtió en una obsesión y parte indisociable de su vida profesional.
Como estudiante universitario se inició en el análisis y estudio de los paisajes alpinos y de los propios de latitudes polares. En 2001 se licenció en Geografía e inició una carrera profesional vinculada a la aplicación del conocimiento geográfico a la actividad turística, concentrando sus esfuerzos en el análisis territorial, la investigación en climatología y el empleo de la biogeografía como aproximación a los destinos turísticos. Ha trabajado más de veinte años como guía en Laponia, Noruega, Rusia, Canadá, Nueva Zelanda, Islandia o Patagonia, y ha dirigido dos expediciones científicas, una en Patagonia (Volcanes y Glaciares) y otra en EEUU y Canadá (Paisajes Pasados y Presentes del Atlántico Norte), además de participar en otras de carácter deportivo.
Mientras completaba el máster en «Planificación Territorial y Gestión Ambiental» se decidió a fundar la consultora en territorio y paisaje IWORU que, junto a la agencia de viajes GEOFACE, también comercializa distintas actividades de turismo científico.
En el año 2024 publicó el libro «Los paisajes del Parque Natural de Somiedo» y, actualmente, combina el desarrollo de un programa Erasmus + (“Turismo regenerativo adaptado al clima en Europa) formando parte de un equipo internacional (España, Bélgica y Finlandia) como técnico especialista en adaptación al cambio climático, con la investigación y los viajes.
Nuestro viaje comienza en el aeropuerto de Ivalo, donde nos encontraremos con nuestros compañeros y los guías que acompañarán al grupo. A continuación seremos trasladados hasta la pequeña población de Nuorgam, junto al río Tana, a tan solo dos kilómetros de la frontera con Noruega. ¡Estamos en el punto más septentrional de la Unión Europea! Tomamos posesión de nuestras cabañas antes de poder descansar y prepararnos para la aventura que está por llegar.

Durante la segunda jornada en tierras laponas cruzamos la frontera noruega y nos adentramos en la península de Varanger para alcanzar el corazón de la misma, y atravesarla hasta alcanzar la población de Kongsfjord. El recorrido nos permite entrar en contacto con el ecosistema de tundra que, en ocasiones, queda interrumpida por pequeños rodales de abedules enanos. Este es el hogar de especies tan icónicas de estas latitudes como el búho nival, el cisne cantor o el zorro ártico. Aquí y allá, diversos tipos de humedales, más grandes o más pequeños, acogen poblaciones de anátidas y zancudas del tipo de colimbos árticos, falaropos pico fino o archibebes. Para observar estas y otras especies haremos paradas, tanto a la ida como a la vuelta, en lugares seleccionados, allí donde las condiciones lumínicas son ideales para la fotografía y los animales abundantes. Tras disfrutar de tiempo libre para comer en Kongsfjord, a primera hora de la tarde, avanzamos por la costa hacia Berlevag y Store Molvik disfrutando de paisajes sin igual y formas de relieve únicas, hasta alcanzar la zona ideal de observación de escribanos lapones, andaríos, zarapitos y lagópodos, iniciando posteriormente el viaje de vuelta a Nuorgam.

Tras un completo desayuno nos ponemos en movimiento de nuevo para regresar al interior de la península de Varanger, en esta ocasión con rumbo noreste, hacia Batsfjord, donde el paisaje se vuelve cada vez más abierto y mineral, y donde abundan pequeñas elevaciones topográficas a modo de mesetas en las que se localizan poblaciones de patos havelda, chorlito carambolo y chorlitejo dorado. Dedicaremos la mañana a reconocer la zona, observar y fotografiar los imponentes paisajes y la rica fauna propia de estas latitudes. Por la tarde, tras contar con tiempo libre para comer en Batsfjord, nos desplazaremos a la reserva natural de Molvik para tratar de localizar algunas de las aves más buscadas como los págalos raberos y págalos parásitos justo antes de regresar a Nuorgam para descansar.

En el cuarto día de nuestro viaje cambiamos de ecosistema para poder observar otras especies de aves de la fauna local. Hoy conoceremos una parte del fiordo de Varanger, a orillas por tanto del mar de Barents, un ecosistema costero caracterizado por la presencia de pequeños estuarios fluviales donde es frecuente observar pigargos europeos. Alcanzaremos primero Nesseby en busca de correlimos, haremos paradas de observación a lo largo de la costa donde pueden observarse eiders y serretas, y nos adentraremos en el valle del río Jacob. Tras una nueva y excitante jornada regresamos a nuestro campamento base en Nuorgam.

Hoy abandonamos nuestro lugar de pernocta para acercarnos a Vardo y navegar hasta la isla de Hornoya en busca de frailecillos, cormoranes moñudos, araos comunes y alcas. Tras regresar a la tierra continental, y disponer de un tiempo para comer en Vardo, continuamos nuestro viaje hasta Ekkeroy, un pequeño tómbolo bañado por las aguas del océano Glacial Ártico, donde podríamos contemplar uno de los mayores espectáculos naturales que la avifauna de la zona nos puede ofrecer: los rituales de cortejo y peleas de los machos de combatientes. En la misma zona, pero vinculados a los acantilados de pizarra, observaremos también una importante colonia de gaviota tridáctila, así como parejas de gaviotas hiperbóreas, gaviones y charranes árticos. Al final del día, tras la preciosa experiencia vivida y con las tarjetas llenas de fotografías, nos encaminamos a nuestro lugar de descanso una noche más.

Dejamos el último día dedicado a esta zona de Noruega para visitar la zona más exótica de todas paisajísticamente hablando y avanzar a lo largo de la carretera del fin del mundo con formaciones rocosas propias de otro mundo. Llegar a ella supone hacer algún kilómetro más por tierra que en las jornadas anteriores pero que, sin duda, merecerá la pena. La parte baja del valle de Komagdalen reúne las condiciones perfectas para la nidificación de combatientes y charranes árticos, las colinas de Kiberg son refugio de pequeñas poblaciones de zorros árticos y los alrededores de Hamningberg cuentan con lagunas donde localizar cisnes cantores. Después de un precioso día lleno de impresiones regresaremos, ya tarde, a Nuorgam para alojarnos en nuestra cabaña por última vez.













