Malmö: una pequeña gran ciudad

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Texto y fotos de Hugo Pedrosa Latorre

Malmö es la ciudad más grande de la región de Skåne, la región más sureña de Suecia. También es la tercera ciudad más grande del país, tras Estocolmo y Gotemburgo. Esta ciudad ha sufrido un importante crecimiento durante las últimas décadas, especialmente impulsado por las numerosas llegadas de refugiados e inmigrantes procedentes de numerosos lugares del mundo.

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Malmö tiene en Suecia la imagen de una ciudad industrial, fría, gris y con mucho crimen, algo que en la actualidad no es para nada cierto. Esta imagen es debida al fracaso del plan del millón de viviendas, impulsado por los socialdemócratas suecos en los años sesenta. Este plan tenía como objetivo la construcción de ese elevado número de pisos en los principales núcleos urbanos del país. Puesto que durante la Segunda Guerra Mundial Suecia se mantuvo como país neutral, a pesar de permitir a la logística alemana atravesar su territorio para conectar Noruega con el resto del continente europeo, sus instalaciones industriales y vías de comunicación quedaron intactas, lo que permitió un gran crecimiento basado en la exportación de productos necesarios para la reconstrucción de toda la Europa destruida. Esos productos no fueron sólo materias primas como su abundante hierro y madera, sino que su neutralidad permitió la especialización de productos manufacturados y de grandes industrias que han continuado creciendo y que han sentado hasta nuestros días las bases del estado de bienestar sueco. Este crecimiento económico hizo pensar a los gobernantes que la población rural se concentraría en pocos años en núcleos urbanos, algo que finalmente no ocurrió tal y como habían pensado y, sin embargo, creó una gran excedencia de viviendas. Al contrario que en otros países de Europa donde se construían barriadas formadas de altos edificios alrededor de las ciudades pensadas para acoger a aquellos inmigrantes necesarios para cubrir los puestos de trabajo creados por el crecimiento económico de la posguerra, en Suecia estas barriadas estaban pensadas para los propios suecos. Sin embargo, esa gran excedencia de viviendas hizo que los precios en esas barriadas disminuyesen y se convirtieran en las zonas más baratas de las ciudades suecas. Con la llegada de sucesivas olas de refugiados procedentes de numerosos países, tales como Chile, Bosnia, Líbano, Irak, Somalia, Palestina, o Siria en la actualidad, estos suburbios fueron poblándose poco a poco hasta convertirse en barrios con poca presencia de nativos suecos en los que se concentraban las familias más desfavorecidas. En el caso de Malmö, este fenómeno es especialmente remarcable, aunque, a pesar de ciertas dificultades de integración ocurridas durante los noventa y los primeros años de este siglo, y tasas de paro especialmente concentradas en los barrios periféricos, la convivencia entre numerosas culturas en esta creciente ciudad del extremo sur de Suecia es ejemplar. Las ganas por comenzar una nueva vida lejos de sus lugares de origen y el gran trabajo realizado por los servicios sociales suecos, han hecho que muchas familias y personas se sientan respaldadas y que la concordia en esta ciudad multicultural sea muy llevadera. La apertura de miras de esta ciudad industrial ha permitido su desarrollo y sus objetivos para convertirse en un referente en Escandinavia en materia de convivencia y de progreso.

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Malmö está situada a las orillas del estrecho de Öresund (aunque más correcto sería decir el estrecho de Öre, puesto que “sund” significa “estrecho” en sueco), justo en frente de Copenhague, la capital danesa. Estas dos ciudades están conectadas por el llamado Öresundsbron, el puente de Öresund, una vía de comunicación abierta en el año 2000 que, además de permitir un rápido flujo de personas y mercancías y, por lo tanto, tener una gran repercusión en el desarrollo económico de ambos países, también supuso un cambio sustancial en la mentalidad de los suecos al conectarles por carretera con el resto del continente europeo (a pesar de que Copenhague esté situada en la isla de Selandia (Sjælland/Själland) que a su vez está conectada por otro puente con otra isla y esta, ya finalmente, con la península de Jutlandia). Esta gran obra de ingeniería consiguió que los suecos se vieran mucho más cercanos a Europa y dejasen de lado esa visión de una Escandinavia un poco alejada del epicentro europeo. Así, Malmö se convirtió en la puerta de entrada a Suecia, algo que le benefició enormemente y que supo aprovechar hasta convertirse en la ciudad multicultural y abierta que es hoy en día. Siendo una ciudad con algo más de trescientos mil habitantes, Malmö tiene la oferta de una gran ciudad. Existen numerosas salas de conciertos que están a reventar todos los fines de semana con grupos de alta talla procedentes de todos los rincones del mundo; posee una gran oferta cultural, tanto en forma de museos como de festivales sobre temáticas tan diferentes como el cine árabe, la diáspora chilena de los años setenta o ponencias sobre representantes de grupos étnicos presentes en la ciudad que reflejan su esencia multicultural. Es una ciudad completamente ciclable en la que se entremezclan barrios industriales que, en vez de ser renovados, son tratados y preservados como herencia histórica que dan personalidad a la ciudad; barrios burgueses y centrales en los que destacan bonitos edificios y plazas del s. XVIII; zonas con mucha presencia inmigrante y con arquitectura típica del mencionado plan del millón de viviendas, como la nacionalmente conocida Rosengård, donde se crió el ídolo nacional Zlatan Ibrahimovic. El agua también es parte importante de su estética, ya que existen numerosos canales que separan la ciudad tradicional del reestructurado puerto y sobre la cuál esta ciudad ha ido ganando terreno. Así, aprovechando el desarrollo proyectado con la construcción del puente de Öresund, se impulsó la construcción de Västhamnen, un nuevo barrio residencial completamente construido sobre terreno ganado al mar y cuyo estandarte es el famoso edificio Turning Torso, diseñado por el conocido arquitecto valenciano Santiago Calatrava. De esta forma, esta ciudad se ha convertido en un atractivo destino turístico con mucho que ofrecer. Pocas ciudades europeas de este tamaño presentan tanta variedad, diversidad y oferta, hasta el punto de convertirse en uno de los motores económicos de toda Escandinavia. Los altos precios de la vecina Copenhague hacen que muchos daneses opten por residir en Malmö a pesar de trabajar diariamente en el lado danés. Lo mismo ocurre con importantes multinacionales cuya sede en Escandinavia estaba situada en la capital danesa y que ahora optan por trasladar sus oficinas a la capital de la antiguamente llamada Escania. Malmö ha mejorado tanto su imagen que ahora los daneses quieren acercarse cada vez más a esta ciudad, de tal modo que en los planes de Copenhague, de la que se dice que es la mejor ciudad del mundo para vivir, está la construcción de una nueva línea de metro bajo el mar que conectaría ambas ciudades en quince minutos y que las convertiría en un mismo centro urbano, creando así un núcleo transfronterizo e internacional e incorporando Malmö a la oferta de la capital danesa.

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A pesar de ser una pequeña ciudad de un frío país, Malmö tiene muchas cosas que mostrar y es un ejemplo de desarrollo multicultural, social, y económico. Hasta hace unos pocos años siempre se decía: Lo bueno de Malmö es que tiene a Copenhague al lado. Ahora, lo más común es escuchar: Lo bueno de Copenhague es que tiene como vecina a Malmö.

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