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East Side Story en Nueva York – Historia del lado Este 2014

Fotos y texto NY por Anu Nylund. Traducción Hugo Pedrosa.

Nueva York 1909. Nueva York 2014.

¿Eres del Weste Side o del East Side?

El lugar de mi historia es en el lado Este de Nueva York, siguiendo las calles donde mi bisabuela vivía. 350 East de la calle 67 es el lugar donde las emociones resultaron más fuertes. Mis ojos se llenaron de lágrimas y sentí algo muy especial. Más tarde leí en una carta que este piso era uno de los últimos lugares donde Ida María, mi abuela, vivió ya cuando su salud no estaba en buenas condiciones.

West Side Story vs. East Side Story

Yo a los trece años me hubiese enfadado si hubiera sabido que alguien de visita en Nueva York no fuese a ver West Side Story en alguno de los famosos teatros que tiene la ciudad. Cuando era adolescente fui a ver esta obra en todos los teatros de Finlandia en los que se representaba (gracias a Tina y Seppo, quienes me llevaron por primera vez a verla). También vi la película y escuché los vinilos tantas veces que me sabía de memoria todas las canciones. Me encantaba la historia y su música, especialmente la pasión puertorriqueña por la vida.

No fui a ver el musical, algo que lamento actualmente; pero tenía otra historia que seguir: la East Side Story, la historia del lado Este; la historia de mi bisabuela, Ida María, que se fue de Finlandia cuando tenía veintiún años. Mi abuela dejó atrás Finlandia cuando ésta era aún una región autónoma del imperio ruso en un periodo de opresión. Con ella también dejó a su familia, a su marido y a su hijo de dos años, Urho Wihtori Väinö Aleksander. Mi abuelo. Mi bisabuela tenía un sueño, el sueño de tener una vida mejor para ella y para su hijo. Tenía el famoso sueño americano.

Ida María Nylund: abuela americana

Siempre he tenido el sentimiento de tener una conexión especial con mi bisabuela a pesar de no haberla conocido nunca. Yo también me fui de Finlandia a la misma edad que ella, pero en una situación completamente diferente: era una chica sin preocupaciones y libre para descubrir el mundo sin ningún tipo de expectativas ni obligaciones. Volví a Finlandia tras diez años en el extranjero con un pequeño bebé y su padre español. Ida María tenía una historia que contar. Yo tengo la mía. En octubre de 2014 fui a Nueva York con mi hijo para contarle nuestras respectivas historias.

Ida María murió en Nueva York en 1962. Ningún miembro de la familia estaba allí y ninguno sabemos dónde está enterrado su cuerpo. Pero sabemos dónde estuvo viviendo, gracias a algunas cartas que fueron apareciendo más tarde y gracias a mi tía Imppa que llegó a conocer a Ida María y que tiene una buena habilidad para compartir sus recuerdos. Fui a ver cuatro direcciones diferentes que había encontrado en esas cartas. Esas calles y las historias que escondían tras ellas dieron un especial significado a mi visita a Nueva York.

La visita a Ellis Island fue un gran momento. Entramos al centro de inmigración y pensaba en cómo se sentiría Ida María cuando estaba llegando a Nueva York. No sabemos si pasó a través de Ellis Island ya que eso dependía de la clase en la que estuviese viajando, pero de lo que estoy segura es de que estaba mirando la estatua de la libertad mientras desembarcaba en Nueva York.

Ida María visitó Finlandia varias veces, pero nunca volvió para quedarse. Tampoco mi abuelo ni mi bisabuelo fueron a vivir a Nueva York, como probablemente estuviese planeado. El marido de Ida María murió diez años después de que ella se fuese de Finlandia. Mi bisabuela comenzó a trabajar como sirvienta del hogar y luego tuvo un salón de belleza con otra mujer finesa en la calle 125; en Harlem, sí ¡sorpresa! Nunca se hizo rica económicamente hablando, pero quiero pensar que tuvo una vida rica y feliz en otros muchos sentidos. Además nos dejó una buena historia tras de sí, una de las mejores herencias que una persona puede dejar a sus sucesivas generaciones.

Me encantó el ambiente en Nueva York. Tuvimos muchos momentos fabulosos mientras hablábamos con la gente y nos divertimos mirando a los neoyorquinos en sus parques, plazas y cafeterías. El hombre de la guitarra tocaba y cantaba “Imagine” en Central Park, muy cerca de los apartamentos Dakota, en el West Side o lado Oeste, donde John Lennon y Yoko Ono vivían cuando el ocho de diciembre de 1980 éste fue asesinado de un disparo mientras entraba a su casa.

Me encanta Nueva York, pero había algo de lo que estaba preocupada.

Hacía algo más de cien años desde que Ida María había llegado por primera vez a Nueva York. En muchas ocasiones durante nuestra visita pensé en cómo era la ciudad por aquel entonces y cómo es ahora. Pensé en las infraestructuras de la ciudad, en la población y en la sostenibilidad. Ahora hay más de ocho millones de persona viviendo en Nueva York. A comienzos del siglo XX ya había casi cuatro millones de personas.

Estaba un poco preocupada sobre la cantidad de basura desechable, y me sentí un poco decepcionada por la cantidad de objetos desechables que se siguen utilizando en esta ciudad. Para mí es algo así como una cultura del “no me podría importar menos”, algo que es completamente irresponsable. Recuerdo de mis clases de Ciencias Ambientales que Nueva York era usado como ejemplo por tirar la basura al mar durante mucho tiempo, algo que afortunadamente ya no ocurre en la actualidad.

Espero que tengan un buen sistema de reciclaje y que toda la cantidad de plástico que usan se utilice para generar energía o algo similar. También me sentí triste por ver numerosos vagabundos durmiendo en la calle, pero al mismo tiempo me fijé en que mucha gente se ayudaba mutuamente. Quiero pensar que todo el mundo hace las cosas lo mejor posible; no profundicé demasiado en estos temas durante mi estancia, simplemente trataba de observar.

Todas las mañanas desayunábamos en diferentes cafeterías. Eran agradables y muchas de ellas eran ecológicas y ofrecían comida orgánica, pero todas ellas utilizaban materiales desechables… ¡qué pena!

Hay muchas razones por las que amar a Nueva York

Lo siento, pero no puedo cerrar los ojos ante situaciones que podrían estar planteadas de forma más sostenible. Además de los habitantes, hay más de 47 millones de turistas que visitan cada año Nueva York, ¡eso es una cantidad enorme de personas! Como turista, me gustaría ser un consumidor responsable, pero la verdad que se me hace difícil. Es verdad que hay cosas buenas, como el transporte público, que es fácil de usar, o la facilidad con la que se va caminando de un sitio a otro; nosotros caminamos docenas de kilómetros durante nuestra estancia.

Entiendo por qué hay tanta gente que visita Nueva York año tras año: es una ciudad fácil de amar. Uno de mis amigos, Gonzalo, me dijo que en Nueva York puedes encontrar cualquier cosa que te esperas encontrar en una ciudad, y supongo que es verdad.

Algo para todo el mundo: me encanta el MOMA y me encanta su ambiente, me encanta la gente y su amabilidad. La música en directo en Café WHA fue estupenda: gente cantando y poniendo rap.

MOMA. Es fabuloso estar tan cerca de algunas de las obras de arte más famosas del mundo. Aquí están mis favoritos: Andy Warhol, Frida Kahlo y Picasso.

Yo provengo de un país de silencio y naturaleza y me encanta el estilo industrial en la arquitectura y el diseño.

Me encantó el hotel en el que nos quedamos la primera noche. Luego nos trasladamos a otro hotel más cercano a las calles donde mi bisabuela solía vivir y también a los lugares de interés más importantes. The Paper Factory Hotel había sido una fábrica de papel como el propio nombre indica. Fue fundada a principios del siglo XX y no estaba lejos de donde Ida María vivía. Probablemente conociese el lugar.

El Paper Factory Hotel es un muy buen ejemplo de arquitectura y diseño industrial. También era un buen ejemplo de hotel de moda que atraía a clientela con la misma mentalidad. Las “urban outfitters” son tiendas de diseñadas con estilo industrial, y me gustaron mucho más que otras como Bloomingdales, Macy’s o Century 21.

Con esto quiero dar un consejo al Radisson Blue Seaside de Helsiki: por favor, utilicen la historia del edificio para promover el hotel y, por favor, cambien el nombre del hotel (como por ejemplo Almacén de queso, laboratorio del premio Nobel A.I. Virtanen y un gran ejemplo de arquitectura modernista). Los viajeros buscan historias y les encanta explorar el pasado de cada lugar.

Hay lugares en los que relajarse y sentir la naturaleza en Nueva York

Los urbanistas de Nueva York de finales del siglo XIX fueron muy inteligentes cuando decidieron dejar un espacio para conservar Central Park, un lugar al aire libre para uso común.

Central Park es un buen lugar donde relajarse y disfrutar de un buen momento de tranquilidad. También fue interesante ver cómo los habitantes de la gran ciudad daban uso a este parque. Las niñeras se encuentran en el estanque, las madres quedan para hacer ejercicios de estiramiento, ¡en Washington Square vimos a un hombre con ocho perros!

Uno de los pisos de mi bisabuela estaba en la quinta avenida, justo enfrente de Central Park. Estoy segura de que se daba buenos paseos por el parque y de que se tomaba su tiempo para sentarse en sus bancos y pensar sobre su vida y su hijo en Finlandia muchas, muchas veces. Quizá también echase de menos la tranquilidad y la naturaleza finesa. Espero que fuese feliz (al menos en mi historia lo era), tan feliz como lo fui yo mientras trataba de seguir sus pasos en Nueva York.

Cada banco de Central Park tiene un tipo de placa conmemorativa. Nosotros estábamos sentados en el banco de Ella.

 

La próxima vez que vaya a Nueva York encontraré un teatro en el que ver “West Side Story”, y también me daré un buen paseo por el Alto West Side para ver los lugares que inspiraron a Bernstein a componer la música para el musical. Creo que se lo debo a la Anu adolescente. Mientras tanto seguiré escuchando la música: América.

¡Mirad este piano que encontramos en el aeropuerto Charles de Gaulle en París cuando regresábamos a Finlandia! ¡Precioso!

Sí, volveré a Nueva York. Quizá viaje hacia allí para quedar con alguien. Ese alguien podría ser mi hijo, Daniel. Quizá, en algún lugar, en algún momento. La historia de ida María se hizo realidad: una parte de mí ha sido encontrada.

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